
Bueno dando comienzo a la edicion digital de ''Viva la Pepa'' Zine, publico esta breve historia de un pueblo formado a base del laburo textil. Estamos hablando de Algodonera Flandria y tambien por ke no de Don Julio Steverlynck (como es llamado por estos pagos).Cabe Mencionar ke flandria cerro sus puertas a mediados de los 90. Hace muy poco tiempo reabrio pero con el nombre de ''Parque industrial Villa Flandria'' donde funcionan pequeñas fabricas. Ya ire armando la segunda parte y se detallaran estos sucesos.......Los orígenes del pueblo - fábrica se remontan a 1924 cuando la Algodonera Sudamericana Flandria S.A fue creada por los hermanos Steverlynck. Dedicada en los primeros tiempos a la fabricación de hilados y tejidos en general, tenía su domicilio legal en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires. Los hermanos habían llegado desde Bélgica, acompañados por José de la Arena, gerente de Braceras y Cía, asentándose provisoriamente en el local de Giardino y Cía. Fue Julio Steverlynck quien se hizo cargo de la sociedad. Para el año 1927 Steverlynck adquirió su propio lote para la construcción de la fábrica en la localidad de Jáuregui, en el partido de Luján, (provincia de Buenos Aires).En ese lugar existía un molino dedicado al procesamiento de cereales, que funcionaba desde el año 1864, a orillas del río Luján, aprovechando la fuerza hidráulica de éste. El edificio contaba con cinco pisos y fue utilizado en los inicios para montar la Algodonera Flandria. Esta zona contaba con una ínfima población nucleada alrededor de la estación, ocupada en graserías cercanas y en el molino de Jáuregui.Este panorama cambió con la radicación de la Algodonera Flandria. En enero de 1928 comenzó el traslado de la maquinaria que funcionaba en Valentín Alsina. De inmediato se construyeron las primeras casas para los colaboradores en el radio de la fábrica. Posteriormente se realizó el loteo de los terrenos ubicados entre la estación del ferrocarril y la Algodonera. Estos terrenos fueron parcelados a bajos precios y pagados en cuotas. Para 1931 se había formado el núcleo llamado Villa Flandria Sur, que contaba con 44 casas. Más tarde, en 1936, se constituirá Villa Flandria Norte con otras 50 casas. Estas viviendas fueron construidas en su mayoría por medio de préstamos otorgados por la empresa.La decisión de Steverlynck de trasladar la empresa a un área rural formaba parte de una estrategia más amplia destinada a lograr condiciones de vida y trabajo que favoreciera los lazos de cooperación entre los trabajadores y la empresa. Al establecerse en una área relativamente aislada, el complejo industrial de Algodonera Flandria podía permanecer ajeno a las tensiones y a las nuevas ideologías que formaban parte del proceso de industrialización y de afirmación del sistema de fábrica.Entre sus ideas se encontraba la necesidad de otorgar préstamos para la adquisición de lotes y construcción de viviendas. A través de éstos se logró la radicación de trabajadores en la zona. De esta forma, una vez adquirida la casa propia la permanencia de los obreros era más segura. Esta se convertía en más efectiva si ingresaba a la fábrica más de un miembro de la familia. En la mayoría de los casos para ser aceptado se requería una recomendación o presentación de otro integrante de la familia que trabajara en la empresa. Con la presencia en la fábrica de padres e hijos se utilizaba la estructura familiar como transmisora de actitudes al trabajo industrial ya sea en términos de conocimientos profesionales, o, en términos de socialización de la actividad en la fábrica. Existía de esta manera, lo que podríamos denominar un código de conducta que representaba normas y pautas establecidas por los mismos operarios y no por los directivos de la fábrica. Código íntimamente ligado a los familiares y paisanos y vinculado también a la escuela del aprendiz, donde el nuevo trabajador trataba relación con su maestro o instructor quien además de enseñarle los secretos del oficio le enseñaba sobre la forma en que debía relacionarse con sus jefes. Este complejo entramado de relaciones sociales en la fábrica, estaba constituido fundamentalmente por redes familiares y amicales.En pocos años el pueblo y la empresa fueron creciendo. En Villa Flandria aparecieron con el capital otorgado por la empresa y con la presencia de los obreros numerosos clubes y asociaciones. Toda la vida del pueblo giraba en torno a la fábrica. Los nombres de las calles, de las asociaciones, los símbolos de los clubes, evidencian esta situación. Vemos cómo la presencia del establecimiento textil cambió todo su entorno generando un pequeño núcleo urbano.En la configuración de la sociedad Jáuriguense el empresario belga ocupó un lugar relevante. En el caso de Julio Steverlynck, Don Julio, -como todos lo llamaban, como él se hacía llamar-, representaba en esos años, para una población naciente un padre. La mayoría de los obreros percibían una imagen de ser partícipes del proceso de crecimiento.Desde la empresa se había otorgado desde los inicios distintos beneficios sociales, el salario familiar, ocho días pagos por casamiento, prima por nacimientos, vacaciones pagas, seguro de vida y un pequeño sueldo para conscriptos.Si lo previamente señalado contribuye a marcar la política patronal, desde fuera del ámbito empresarial el apoyo fue evidente a través del aval hacia todos los ámbitos destinados a satisfacer el tiempo libre de los operarios. Será a través de las distintas instituciones que es posible percibir como la intervención patronal delineaba la interdependencia entre fábrica y sociedad. Asimismo, estas obras además de representar la riqueza del empresario, se convertían en símbolo de la prosperidad colectiva. Tan así es que en los periódicos de la época, Villa Flandria es vista como "una villa modelo". La villa y la fábrica recibían, por tal motivo, las visitas más variadas; desde colegios industriales, hasta altas autoridades eclesiásticas y políticas (gobernadores y presidentes) como así también el Rey de Bélgica.Motivos para estas apreciaciones existían si tenemos en cuenta que entre los años 1930 - 40 surgieron en torno a la fábrica las siguientes instituciones: en 1932 se constituyó la Cooperativa Obrera de Consumos. En 1933 se crearon el Colegio y la Biblioteca San Luis Gonzaga. En 1937 se organizó la Banda Rerum Novarum y un Conjunto Teatral y quedó constituido el Club Ciclista El Pedal. Hacia 1939 se fundaron el Club Náutico El Timón y la Sociedad Colombófila y en 1944 quedó construido el local de la Capilla San Antonio de Padua en Villa Flandria Norte. En este mismo año Steverlynck hace entrega de 40 lotes y lugares reservados para comercio, campo santo y correo.Es decir que se configuró una Villa en la que sus instituciones y clubes estaban indefectiblemente ligadas también a esa simbiosis de patrón / obrero. Manteniendo en ambos casos, un sistema de obligaciones y derechos semejantes, que representaban una continuidad en la transmisión cultural entre ambos espacios sociales.Allí, en el cruce de fábrica e instituciones se conformaba la sociabilidad de la comunidad.De aquellas instituciones, no cabe duda, que el Club Social y Deportivo Flandria jugaba un rol protagónico. A lo largo de medio siglo sus instalaciones albergaron alternativamente actividades de lo más variadas. El "Club Flandria" fue sala de teatro, de cine, de exposiciones, cancha de básquet, biblioteca, sede del Registro Civil, sede social de otras instituciones como Rotary, Interac, Rotarac y salón de ensayos de la Banda de Música Rerum Novarum.
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